El tiempo no para...

jueves, 4 de marzo de 2010




Nunca fui bueno para obedecer
Nunca fui amable, jovial y cortes
No me importa la distinción,
ni tampoco la resurrección.
No soy rebelde a domesticar.
Los mandamientos no me mandaran.
No me importa la compresión,
solo quiero la insumisión.
Nunca fui parte de esta estupidez.
Y del rebaño lejos estaré.
No me importa la redención,
ni tampoco mi crucifixión.
Por mas que me quieran cambiar,
eso nunca lo van a lograr.
En el infierno ya tengo un lugar.
En el infierno prefiero estar.
Ya ves, el infierno no puede esperar.

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