El tiempo no para...

jueves, 15 de julio de 2010

Solo me quedan recuerdos de ese sueño momentáneo, viejos tiempos de adicción. A planteos poco cuerdos, al placer del desengaño, a la dulce confusión. Sólo me queda el consuelo de saberme muy tranquilo: yo ya sé que la peleé. Me pensaba que era el ciego, me pensaba que era el pueblo, que era el tuerto y que era el rey de este amor que nunca vió la luz.

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