Pero, perdona, amigo mío,
no es inteligencia mi sabiduría.
Esta es mi manera de decir las
cosas, no es que sea mi trabajo,
es que es mi idioma. Amigo mío,
príncipe de un cuento infinito.
Amigo mío, tan sólo pretendo
que cuentes conmigo. Amigo
mío, a ver si uno de estos días,
por fin aprendo a hablar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario