Bajo el puente helado del olvido había quedado varado, triste, mi corazón.
Lastimado de amores sin sentido que no cantaban juntos ni un verso de canción.
Resoplando dormido en el encierro bajo los grises fierros del puente de hormigón.
Y soñando con lo que no esperaba, con lo que no pasaba y con lo que no pasó.
Era la bruma las lámparas de luna, el humo dando vueltas, tu curva sin razón.
Era la noche, era tu presencia, era mi deseo, y nuestra desolación.
Era el espejo quebrándose en tus ojos y desde lejos, llegando tu canción.
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