El tiempo no para...

lunes, 30 de agosto de 2010

En otoño, cuando observo la caída lenta de las hojas de los árboles, no puedo evitar acordarme de ella. De su sonrisa imborrable; de sus lágrimas dulces. De los abrazos rotos, de la risa musical y la energía inacabable. Pero sobretodo recuerdo sus besos. Pero sobretodo recuerdo los besos de aquella noche, los besos...De despedida.

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