En otoño, cuando observo la caída lenta de las hojas de los árboles, no puedo evitar acordarme de ella. De su sonrisa imborrable; de sus lágrimas dulces. De los abrazos rotos, de la risa musical y la energía inacabable. Pero sobretodo recuerdo sus besos. Pero sobretodo recuerdo los besos de aquella noche, los besos...De despedida.
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