Estoy cansada de esta inseguridad, de no saber. De no querer creer, de creer querer. De estar indecisa, de dudar entre el sí y el no en una pregunta donde el no sé está tachado desde el principio.
Basta ya de estar siempre con lo mismo, y recaer como si fuera una adicta. Que ni tu eres mi droga, ni mi marca de heroína ni yo soy una estupida que no puede vivir sin tí.
Tengo que conseguir girar la cara, mirar hacia otro lado y olvidarme de tu existencia, porque sólo estoy consiguiendo sentirme cada vez peor.
No puedo seguir temblando cada vez que me sonríes, poniéndome tonta cuando me diriges la palabra o intentando llamar tu atención. Es tonto, tonto. Porque ya estoy lo suficiente acostumbrada a ti, lo suficiente cansada de que estés en mi vida como para que reaccione de esa manera.
No quiero admitir lo que siento, sólo para enmascarar lo mucho que me dolía haberte perdido desperdiciando una oportunidad.
Por una vez en la vida, quiero que me quieras. Simplemente, no quiero olvidarme de que existes y empezar de cero volviendome a fijar en ti.
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