El tiempo no para...

lunes, 30 de agosto de 2010

>> -No sé que me ha pasado. No te ofendas, pero a veces una se siente más libre de hablarle a un extraño que a la gente que conoce. ¿Por qué será?
Me encogí de hombros.
-Probablemente porque un extraño nos ve como somos, no como quiere creer que somos.
-¿Es eso también de tu amigo?
-No, eso me lo acabo de inventar para impresionarte.
-¿Y cómo me ves tú a mí?
-Como un misterio.
-Ése es el cumplido más raro que me han hecho nunca.
-No es un cumplido, es una amenaza.
-¿Y eso?
-Los misterios hay que resolverlos, averiguar que esconden.
-A lo mejor te decepcionas al ver lo que hay dentro.
-A lo mejor me sorprendo. Y tú también.
-No me había dicho que fueras tan cara dura.
-Es que la poca que tengo, la reservo para tí.
-¿Por qué?
Porque me das miedo, pensé. <<

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