El tiempo no para...

miércoles, 4 de agosto de 2010

Endebles castillos de falsas esperanzas destruidos.
Campos sembrados con sueños a ceniza reducidos.
El sumido en la depresión que provoca la soledad,
ella con frialdad paseaba con otros por la ciudad.
Y es que el tiempo no conoce piedad cobrándose actos no admite sobornos,
hace que el pasado quede intacto.
Ir con ella fue entablar un pacto con demonios,
perderlo todo como árboles su follaje en otoño.
Ella no tiene dueño controlarla fue mas que difícil,
sin ella el creyó no ser útil y busco la huida fácil.
Aquella noche en aquel puente, su frágil mente decidió un paso afrente,
diciendo así a sus problemas adiós.
Ninguna de ellas concedió nada por este peregrino, ninguna cedió lo mínimo por alterar su destino.


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